Por Franco Cerutti
Presidenta Laura Fernández presenta seis proyectos de ley de seguridad con enfoque de “mano dura” – Cantina La Sele de Alajuelita, Martes, 16 de junio de 2026
Don Pepito entró con el periódico doblado como si trajera una orden de captura y lo puso sobre la mesa de fórmica donde ya estaban los cuatro de siempre.
—Dicen que la Presidenta mandó seis proyectos de mano dura. Seis. Ni uno más ni uno menos.
Doña Mary, sin levantar la vista del sartén, soltó:
—Seis proyectos y aquí sigo yo sirviendo casados desde antes de que esa señora naciera. A ver si ahora los presos también van a tener que aprender a hacer tortilla.
Don Chalo, que limpiaba un vaso con el trapo que ya no limpiaba nada, murmuró hacia el vaso:
—Mano dura… ¿y si la mano es tan dura que después no puede agarrar el plato? Porque a mí una vez se me quedó pegada una tasa y tuve que ir al baño con la tasa pegada.
Don Roderico, que siempre llegaba cuando ya la conversación estaba enredada, se rascó la barbilla con la misma mano que usaba para pedir otra cerveza.
—Entonces los policías van a tener que entrenar la mano. Como los boxeadores. Golpear sacos. Pero en vez de sacos van a golpear las rejas. Y las rejas van a aprender.
Don Filemón, que había aparcado el taxi pirata en la acera de enfrente y entraba siempre oliendo a gasolina y a chisme, se sentó sin que nadie lo invitara.
—Yo una vez llevé a una señora muy importante al aeropuerto. Muy importante. Y ella tenía la mano suave, de esas que no aprietan ni una moneda. Ahora con esto de la mano dura van a tener que cambiar las llaves de los carros. Porque si la mano es dura, la llave se dobla.
Doña Mary puso un casado frente a Don Pepito sin preguntar. El arroz estaba un poco más prieto que de costumbre.
—Entonces los que robaron van a tener que trabajar. Dicen. Y el trabajo es para pagar a las víctimas.
—Exacto —dijo Don Pepito, aunque no estaba seguro de nada—. Pero aquí el detalle es que las víctimas no quieren dinero. Quieren que les devuelvan el tiempo perdido. Y el tiempo perdido no se devuelve con colones. Se devuelve con…
—Con casados —completó Doña Mary, como si acabara de resolver el problema del universo—. Porque un casado bien hecho te hace olvidar hasta el día que te naciste.
Don Chalo dejó el vaso a un lado y se quedó mirando el trapo como si el trapo supiera algo que él no.
—Entonces los presos van a cocinar. Seis proyectos. Seis turnos. Uno pela el plátano, otro hace el arroz, otro aprieta la mano para que la tortilla salga dura. Porque si la tortilla no es dura, no sirve.
Don Filemón levantó un dedo como quien va a dar una conferencia de prensa en el asiento de atrás de un taxi.
—Yo conozco a un tipo que una vez le dio una palmada a otro tipo y el otro tipo se quedó quieto tres días. Tres días. Imagínense si ahora le dan la mano dura oficial. El tipo se queda quieto hasta que le salga canas en la mano.
Don Roderico se rio solo, como si la risa le hubiera llegado tarde.
—Y los que no tienen víctimas… ¿qué hacen? ¿Tienen que inventarse una víctima para que les den trabajo en la cárcel? Porque si no, se quedan sin mano dura y sin casado.
Doña Mary pasó por detrás de todos con otro plato y dijo, sin dirigirse a nadie en particular:
—Aquí el que quiere mano dura que venga a lavar los platos después de las seis. Porque los platos sí que aprietan cuando están sucios.
Don Pepito cerró el periódico. El papel hizo un ruido seco, como una palmada que no llegó a ninguna cara.
—Entonces —dijo, más para sí mismo que para los demás— la mano dura no es para golpear. Es para sostener el plato cuando Doña Mary lo sirve. Porque si la mano tiembla, se cae el casado. Y si se cae el casado, ya no hay reparación.
Don Chalo recogió el periódico y lo usó para matar una mosca que llevaba rato dándole vueltas a la lámpara. La mosca cayó. El periódico quedó abierto en la foto de la Presidenta.
Nadie dijo nada más.
Solo se escuchó el sonido del arroz que Doña Mary removía en el sartén, como si estuviera aplaudiendo con una sola mano. Y esa mano, por alguna razón que nadie entendió, sonaba bastante dura.
https://www.francocerutti.com/wp-content/uploads/2022/04/16463557_1562704470437217_2070050918941817530_o.jpg

