### Fiscalía emite alerta migratoria contra Pilar Cisneros - Cantina La Sele de Alajuelita - viernes, 4 de setiembre de 2026.
Don Chalo pasaba el trapo por la barra con la parsimonia de quien ha visto pasar mil escándalos y sabe que ninguno cambia el precio de la Imperial. Doña Mary salía de la cocina con una olla de arroz que humeaba como si tuviera algo que decir.
—Diay, ¿ya vieron las noticias? —dijo don Roderico, encendiendo el cigarrillo con la calma de un hombre que ya sabía la respuesta antes de preguntar.
—¿Cuál noticia, mae, la del volcán o la de la doña? —contestó don Filemón, acomodándose la gorra.
—La de doña Pilar, pura vida. Le sacaron alerta migratoria.
Don Pepito, "El Chiquitico", levantó la vista de su libretita de apuntes, donde llevaba la crónica oficial del bar desde tiempos en que la Coca-Cola todavía venía en botella de vidrio retornable.
—Alerta migratoria no es lo mismo que orden de captura, señores, para que no se me alborote el gallinero —aclaró, ajustándose los lentes redondos—. Lo que pasa es que la Fiscalía no la ha podido notificar.
—¿Y cómo no la van a encontrar, mae, si la señora sale en la tele más que el clima? —soltó doña Mary, sirviendo el arroz sin levantar la mirada de la olla.
—Ella dice que trabaja en Casa Presidencial, que ahí la busquen —agregó don Roderico, soltando el humo despacio, como quien tira una carta ganadora.
—Ah, entonces es más fácil encontrar a Bin Laden que a una funcionaria dentro de un edificio del Gobierno —dijo don Filemón, con la dentadura de oro brillando bajo el foco pelón del bar—. Yo una vez llevé a Laura Chinchilla al aeropuerto y ella sí me contestó cuando le pregunté la hora, ¿oyó?
—Usted y esa historia, don Filemón, ya se la sabe hasta el perico del vecino —le cortó doña Mary, sin perder el ritmo de la cuchara de madera.
—Es que doña Pilar dice que es "una sacada de clavo" del fiscal —siguió don Roderico, ignorando la pulla—. Que ella nunca tuvo acceso a esa plata del financiamiento.
—Diay, mae, todos dicen lo mismo cuando los agarran con las manos en la masa. "Yo no fui", "fue el vecino", "se me perdió el recibo" —dijo don Filemón, riéndose y golpeando la barra con la palma.
—Un momento, un momento —interrumpió don Pepito, alzando la libreta como si fuera un mazo de juez—. La Fiscalía lo que dice es que la alerta no significa que no pueda salir del país. Solo que le avisan si se mueve.
—O sea que es como cuando uno le pone el rastreador al perro para que no se pierda —dijo don Roderico, muy serio.
El bar entero soltó la risa. Hasta doña Mary, que casi nunca se reía de política, dejó escapar una sonrisa mientras revolvía el arroz.
—Pero fíjense una cosa, mae —dijo don Filemón, bajando la voz como si fuera a contar un secreto de Estado—. Ella dice que habló con Chaves ese mismo día. Que "qué raro que no me pueden notificar".
—Ave María, don Filemón, eso lo dijo ella misma, no me lo invente usted —lo regañó don Chalo desde la barra, sin dejar de secar un vaso.
—Yo no invento nada, don Chalo, yo solo repito lo que oí en la radio esta mañana mientras esperaba pasajero en la parada.
—¿Cuál pasajero, si usted es taxista pirata y anda es cazando marchantes en la esquina? —le tiró doña Mary, sin compasión.
—¡Ave María, doña Mary, respete la profesión! —se defendió don Filemón, llevándose la mano al pecho.
Don Pepito cerró la libreta con un gesto solemne, como quien pone punto final a la crónica del día.
—Bueno, señores, lo cierto es que en este país hasta para que le notifiquen a uno hay que hacer cola. Y mientras tanto, la política sigue su curso, como el guaro en esta barra.
—Amén, Chiquitico —dijo don Roderico, alzando el vaso—. Por doña Pilar, que la encuentren pronto... o no, según convenga.
—Salud, mae —cerró don Filemón, chocando los vasos con una sonrisa dorada.
Doña Mary solo meneó la cabeza y siguió sirviendo, como ha hecho durante cincuenta años, mientras la vida —y la política— seguían su curso allá afuera, en Alajuelita.

