Por Franco Cerutti

### Crónicas del Bar La Sele: 46,9 % de ticos endeudados (o sea, todos menos el gato)
Bar La Sele, Alajuelita, 12:15 p. m. El sol pega como acreedor en la puerta.
Doña Mary entra dando gritos con el celular en la mano como si fuera una granada:
—¡Chalo! ¡Prendé el televisor, carajo! La UCR dice que el 46,9 % de los hogares ticos estamos endeudados. ¡Casi la mitad!
Don Chalo, limpiando un vaso que ya está más limpio que su conciencia, responde sin levantar la vista:
—¿Casi la mitad? Entonces aquí faltan decimales, Mary. Aquí estamos al 99,9 %. El 0,1 % que falta es el gato, que ni siquiera tiene cédula.
Don Roderico, sentado en su trono de siempre (el taburete cojo), suelta la imperial de un segundo:
—46,9 %… O sea que si entran diez clientes, cuatro y casi un muslo me deben plata. El muslo es usted, Filemón, que me debe desde la final del 2018.
Don Filemón, llegando con el taxi estacionado en doble fila imaginaria:
—¡Yo no debo nada! Lo mío es un préstamo emocional. Además, yo llevé a Laura Chinchilla al aeropuerto, ¿te acordás? Ella me dijo: «Filemón, las deudas en Costa Rica son como mis reformas: nadie las entiende pero todos las pagan.
Doña Mary, sirviendo casado a Tío Lalo:
—Tío Lalo, ¿y usted qué dice la UCR?
Tío Lalo, masticando arroz como un gallo viejo:
—Dice la UCR… dice la UCR… ¡Que la UCR! Yo le debo a la vida entera al BAC, al BN, a Coopemep, a la tiendita de don Chalo y a mi ex que se llevó hasta el microondas. Pero el 46,9 % es mentira: aquí en Alajuelita llegamos fácil al 100 %. El otro por ciento somos nosotros.
Don Pepito “El Chiquitico” anota en su libreta:
—Doña Mary: ¿y usted, doña Mary, debe algo?
Doña Mary se limpia las manos en el delantal:
—Claro que debo, Pepito. Debo cincuenta años de matrimonio con este sinvergüenza de Chalo. Esa es la deuda que más intereses me cobra.
Don Chalo, ofendido:
—¡Oye, Mary! ¡Yo también tengo deudas! Le debo al proveedor de cerveza, al proveedor de guaro, al proveedor de hielo… y a vos, que me aguantas.
Entra doña Chalo:
—Don Roderico: ¿Y vos, Roderico, cuánto debés?
Don Roderico se rasca la nuca:
—Mirá… le debo al banco, a la tarjeta, al primo que me prestó para el carro, al otro primo que me prestó para la boda de la hija… Pero lo mío no es deuda, es inversión a largo plazo. Un día me toca la lotería… o me muero, una de dos.
Filemón, sin perder el hilo:
—Laura Chinchilla me dijo en el taxi: «Filemón, las deudas son como el tráfico: todos estamos metidos hasta el cuello».
Tío Lalo, alzando su vaso:
—¡Brindemos por el 46,9 %! ¡Y por el 53,1 % que nos mira por encima del hombro!
Doña Mary:
—¡Brindemos por el 100 % que nos jode la vida todos los meses!
Don Chalo:
—¡Y por el gato, que es el único solvente!
Todos al unísono, chocando vasos de cerveza, guaro y casados:
—¡Por las deudas, que nos mantienen vivos… y despiertos a las 3 a. m.!
El Chiquitico cierra su libreta:
—Cuarenta y seis punto nueve por ciento… Aquí en el Bar La Sele llegamos al cien, y con intereses de usura emocional.
Don Chalo, sirviendo otra ronda:
—Y mañana seguimos pagando… o huyendo. Salud.