Por Franco Cerutti
### Quiz interactivo: Descubre cuál candidato piensa como tú en 20 temas – Cantina La Sele de Alajuelita – lunes, 19 de enero de 2026
En la Cantina La Sele, el humo del cigarrillo de Don Roderico se enreda con el vapor de los casados que Doña Mary sirve como si fueran medallas de oro. El lugar huele a café quemado y a promesas electorales rotas. Don Pepito, El Chiquitico, entra tambaleándose con un periódico arrugado bajo el brazo, como si llevara el mapa del tesoro.
Mira esto, muchachos, grita agitando el papel. La Nación ha inventado un quiz mágico. Respondes veinte preguntas y ¡pum! Te dice qué candidato presidencial es tu alma gemela. Como si fuera Tinder, pero con corrupción en vez de corazones.
Don Chalo, detrás de la barra limpiando un vaso que nunca queda limpio, suelta una carcajada que hace vibrar las botellas. ¿Alma gemela? Yo respondo una pregunta sobre impuestos y me sale que pienso como un banquero suizo. ¿Y tú, Roderico? ¿Qué te saldría, un candidato que odie el fútbol?
Don Roderico apaga el cigarro en un plato vacío y eructa pensativo. A mí me saldría uno que prometa cerveza gratis los lunes. Pero espera, ¿las preguntas son sobre qué? ¿Economía? ¿Seguridad? Yo en seguridad pienso que hay que ponerle candados a las nubes para que no llueva tanto crimen.
Doña Mary deja un casado humeante frente a Don Filemón, que está contando por enésima vez cómo llevó a Laura Chinchilla al aeropuerto en su taxi pirata. Calla, Roderico, que tú ni sabes leer las preguntas. El otro día confundiste el menú con el horóscopo y pediste un zodiaco con arroz.
Don Filemón interrumpe, masticando. Yo lo probé anoche en el celular. Primera pregunta: ¿Qué hacer con el dólar? Yo puse «cambiarlo por colones en el mercado negro». Me salió que pienso como un pirata. ¡Ja! Como yo, que soy taxista oficial de presidentes.
Entra un tipo nuevo, Don Lalo, el electricista del barrio, con un sombrero que parece un paraguas roto. Oigan, yo hice el quiz tres veces. Primera vez me salió un candidato verde, ecológico. Segunda, uno rojo, comunista. Tercera, uno que no existe. ¿Será que pienso como un camaleón loco?
Don Pepito se sube a una silla, cronista oficial en acción. ¡Escuchen, pueblo! Este quiz es una trampa. Respondes sobre educación y te dice que eres compatible con un tipo que cree que las escuelas son para guardar bananos. Yo puse que el país necesita más puentes, y me salió un candidato que promete un puente a la Luna. ¿Para qué? Para exportar ticos astronautas.
Don Chalo sirve otra ronda de guaro. ¿Y si todos hacemos el quiz ahora? Doña Mary, tú primera. ¿Qué piensas sobre la salud pública?
Doña Mary, con cincuenta años de casados a cuestas, cruza los brazos. Pienso que hay que vacunar a los políticos contra la estupidez. Pero el quiz me diría que pienso como una enfermera furiosa. O peor, como mi marido aquí, que cree que la salud es no caer del taburete.
Risas estallan, y Don Roderico pide otro cigarro. Imagínense, si el quiz dice que piensas como Figueres, te mandan a reciclar botellas. Si como Alvarado, a rezar por milagros económicos. Yo prefiero pensar como mi perro, que no vota pero ladra a todos.
Don Filemón alza la voz. Yo llevé a Chinchilla, y ella pensaría como yo: rápido y con propina. Pero este quiz es nonsense. ¿Preguntas sobre cambio climático? Yo puse «cambiar el clima del bar, que hace calor». Me salió un candidato que promete aire acondicionado en las urnas.
Don Lalo asiente, ajustando su sombrero. Y al final, ¿qué? Votas por tu clon y el país sigue igual, con huecos en las calles y promesas en el aire. Mejor inventamos un quiz para candidatos: ¿Piensas como un tico? Responde veinte mentiras y ganas.
Don Pepito baja de la silla, exhausto. Fin del debate, amigos. Este quiz es como el amor: te ilusiona y luego te deja con la cuenta. ¡Otro casado, Doña Mary!
La cantina ruge en aplausos absurdos, mientras el periódico vuela al piso, pisoteado por pies electorales.

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