Por Franco Cerutti
### Dólar abre en 501,39 colones – Cantina La Sele de Alajuelita – viernes, 30 de enero de 2026
En la Cantina La Sele, el ventilador giraba lento como un dólar perezoso subiendo de precio, y Doña Mary limpiaba mesas con un trapo que había visto más alzas que el tipo de cambio. Don Pepito, El Chiquitico, irrumpió con su libreta arrugada, gritando como si el dólar le debiera plata.
¡El dólar abrió en 501,39 colones, pandilla! berreó, agitando un billete viejo. ¡Subió 1,51% como si estuviera en campaña electoral, impactando turismo y economía, dice el papel!
Don Chalo, contando monedas detrás de la barra, soltó una carcajada que retumbó como un cajón vacío. ¿Subió? Ese dólar es como mi barriga después de Navidad, crece sin avisar. Ayer vendí una birra por 500 colones, hoy tendré que cobrar 508, o el turista se va con sed.
Doña Mary dejó caer un casado humeante, con cincuenta años de servicio que pesaban más que la inflación. ¿Dólar? ¿Turismo? Ustedes hablan como si el colón fuera un turista perdido en Alajuelita. Yo he servido casados cuando el dólar valía menos que una promesa, y ahora sube como humo de cigarro, ahogándonos a todos.
Don Filemón, el taxista pirata, entró pisando fuerte, su taxi imaginario estacionado en la puerta. Yo llevé a un gringo al aeropuerto una vez, y pagó en dólares que volaban alto. Ahora con 501, mi carrera costará como un vuelo a Miami. ¿Y el turismo? Vendrán a ver cómo el colón se hunde como barco en tormenta.
Don Roderico, aspirando su cigarro que ardía lento, exhaló un humo que dibujaba signos de dólar flotantes. ¿Economía local? Ja, el dólar es el rey aquí, sube y nosotros bailamos. Impacta todo, hasta el precio del humo que suelto. Si sigue así, votaré por un presidente que ate el dólar a un poste como perro malo.
Un fulano nuevo, Don Tito el verdulero, con una caja de tomates aplastados bajo el brazo, se metió desde el rincón. ¡Dólar alto! Mis tomates suben de precio como si fueran importados de la luna. El turismo viene, come ensalada cara, y se va quejando. Yo digo que hagamos trueque: un dólar por diez tomates, y veamos quién impacta a quién.
Don Pepito garabateaba en su libreta, el lápiz saltando como el tipo de cambio. ¡1,51% de alza! grita el banco, ¡impacto en turismo! Pero aquí en la cantina, el impacto es en el bolsillo, como si el dólar nos diera un codazo cada mañana.
Don Chalo vertió guaro en vasos, sonriendo torcido. ¿Solución? Bebamos en colones fijos, antes de que el dólar nos compre la cantina entera. ¡Salud por el alza, que al menos nos da tema para charlar!
Doña Mary recogió migas de la mesa, refunfuñando. Charlar termina, pero el dólar sigue subiendo, como escalera sin fin. Turistas vendrán, pero con bolsillos vacíos, y nosotros serviremos casados inflados.
Don Filemón alzó su vaso, brindando. Yo carried a ese gringo, pero ahora lo llevo gratis si baja el dólar. ¿Apuesta? ¡El perdedor paga en colones de ayer!
Y en la Cantina La Sele, las risas se elevaban como el dólar, mezcladas con quejas que no bajaban de precio, mientras Alajuelita observaba el mundo girar caro.

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