Por Franco Cerutti
### Nueva encuesta da triunfo en primera ronda a Laura Fernández – Cantina La Sele de Alajuelita – viernes, 9 de enero de 2026
En la Cantina La Sele, el humo del cigarro de Don Roderico se enreda con el vapor de los casados que Doña Mary sirve desde hace medio siglo, como si el tiempo se hubiera atascado en una botella de guaro. La radio escupe la noticia de la encuesta: Laura Fernández arrasa con un 41%, victoria en primera ronda, como si las urnas ya estuvieran llenas de confeti. Don Pepito, «El Chiquitico», cronista oficial con su libretita manchada de café, alza la voz desde su esquina.
–¡Oigan, oigan! –grita, agitando el periódico como una bandera blanca–. Laura Fernández gana en primera ronda, dice Cid Gallup. ¡41 por ciento! Eso es más que el porcentaje de alcohol en el guaro de Don Chalo.
Don Chalo, detrás de la barra, limpia un vaso con un trapo que parece haber visto mejores días, como la economía del país.
–¿Y qué? Si gana en primera ronda, ¿nos va a bajar el precio de la cerveza? Porque si no, que se quede en su encuesta. Yo voté por el fantasma de Calderón Guardia una vez, y miren cómo estamos.
Doña Mary deja un plato humeante frente a Don Roderico, que tose como un motor viejo.
–Cincuenta años sirviendo casados, y ahora una encuesta dice que una tal Laura va a ser presidenta. ¿Ella sabe hacer un casado? Porque si no, que ni se acerque al poder. El poder es como un casado: si no lo remueves bien, se pega y sabe a quemado.
Don Filemón, el taxista pirata, entra pisando fuerte, con su gorra ladeada y una historia lista en la lengua.
–Yo llevé a Laura Chinchilla al aeropuerto una vez, ¿saben? Iba con una maleta llena de encuestas. Me dijo: «Filemón, acelera, que las urnas me esperan». Y ahora esta Fernández con 41%. ¿41 qué? ¿Por ciento? Eso es como decir que mi taxi corre a 41 kilómetros por hora en hora pico. ¡Pura ilusión!
Un tipo nuevo, Don Lalo el electricista, que acaba de llegar con cables colgando del bolsillo, se une al coro.
–Encuestas, encuestas. Yo una vez cableé una urna electrónica, y salió electo un foco quemado. Si Fernández gana en primera, ¿nos va a poner luces LED en las calles de Alajuelita? Porque aquí, con tanta oscuridad, hasta las encuestas se pierden.
Don Pepito anota furiosamente, su lápiz bailando como en un terremoto.
–¡Anotado! Laura Fernández, 41%, victoria nonsense. ¿Y si la encuesta es falsa? ¿Y si Cid Gallup es un alias de un mago? ¡Poof! Y aparece presidenta.
Don Roderico suelta una carcajada que hace temblar las botellas.
–Mejor que gane un mono. Un mono en primera ronda. Al menos come bananos y no promete nada. Fernández, Chinchilla, todas iguales. Yo voto por Doña Mary. ¡Ella sí sabe gobernar una cantina!
Doña Mary ríe, sirviendo otro casado.
–Si yo fuera presidenta, los casados serían obligatorios. Y las encuestas, prohibidas. ¿41%? Eso es lo que le falta a este guaro para ser potable.
Don Chalo asiente, sirviendo rondas.
–Brindemos por la primera ronda. La de Fernández y la nuestra. Que si gana, al menos invite a un trago.
Y así, en la Cantina La Sele, la noticia se disuelve en risas y vapor, como si la política fuera solo otro chiste nonsense en Alajuelita.

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