Por Franco Cerutti

### Debate Presidencial Sufre Fallas Técnicas en Actividad de Grupo Extra-CFIA – Cantina La Sele de Alajuelita – Miércoles, 21 de enero de 2026

En la Cantina La Sele, el humo del cigarrillo de Don Roderico se enreda con el vapor de los casados que Doña Mary sirve como si fueran misiles guiados por cincuenta años de práctica. El televisor cuelga torcido en la esquina, parpadeando como un ojo con conjuntivitis, y Don Pepito, “El Chiquitico”, garabatea en su libreta raída, cronista oficial de todo lo que pasa entre estas cuatro paredes agrietadas.

– ¡Ay, carajo, ese debate de anoche fue como mi taxi en la cuesta de Alajuelita! – exclama Don Filemón, apurando su guaro con un gesto limón flotando como un náufrago. – Se atoró todo, luces parpadeando, micrófonos que silbaban como gatos en celo. Álvaro Ramos ahí, diciendo que no fue normal. ¿Normal? ¡Ja! En este país, lo normal es que nada funcione, ¿verdad?

Don Chalo, detrás de la barra, limpia un vaso con un trapo que parece haber visto más guerras que Napoleón.

– ¿Y qué esperaban? Grupo Extra y CFIA organizando un debate. Es como poner a un mono a dirigir el tráfico en San José. Fallas técnicas, dicen. ¡Fallas! Yo digo que fue el fantasma de Figueres metiendo mano, para que nadie gane.

Doña Mary deja un plato humeante frente a Don Roderico, que lo mira como si fuera un OVNI.

– Cincuenta años sirviendo casados, y nunca se me ha caído uno. Pero estos candidatos… uno habla y el otro se congela como helado en el freezer. ¿Vieron a esa Laura Fernández? Parecía que estaba en otro canal, transmitiendo desde la luna.

Un tipo nuevo, con sombrero ladeado y bigote torcido, entra tambaleando, se llama Don Pipo, dice ser electricista jubilado del ICE.

– ¡Yo lo arreglaba en cinco minutos! Un cable suelto, un enchufe flojo. Pero no, estos de la tele piensan que con rezos se soluciona. Álvaro Ramos ahí, quejándose. ¿Y si fue sabotaje? Algún rival mandó un hacker, o peor, un tucán picoteando los cables.

Don Pepito levanta la vista de su libreta, ajustándose los anteojos que parecen fondos de botella.

– Anoto: Debate fallido, equivalente a partido de fútbol con balón desinflado. Candidatos gritando al vacío, como yo gritando al viento cuando el bus no para. ¿Importancia? Cero. En Alajuelita, debatimos mejor sobre si el arroz con pollo lleva más pollo o más arroz.

Don Filemón se ríe, escupiendo un chorrito de guaro.

– Yo llevé a Laura Chinchilla al aeropuerto una vez, ¿sabían? Ella sí que debatía con el taxímetro. Pero estos de ahora… fallas técnicas. ¡Mejor debatir en la cantina! Aquí el micrófono es la boca, y si falla, le das un trago y revive.

Don Roderico asiente, masticando su casado como si fuera el destino del país.

– Verdad. Imaginen: candidatos aquí, sentados. Uno habla de economía, y ¡pum! Se apaga la luz porque Don Chalo no pagó la cuenta. Eso sí sería normal.

Doña Mary cruza los brazos, sirviendo otro casado a Don Pipo.

– Cincuenta y un años pronto. Y si vienen acá, les sirvo un debate con chile. Nada de fallas, solo verdades picantes.

El televisor parpadea de nuevo, como si aprobara, y la cantina sigue su ritmo, donde las noticias se convierten en chistes que nadie entiende del todo, pero todos ríen.