Por Franco Cerutti

### Empleados públicos tendrán doble fin de semana largo en mayo por asueto del 8 de mayo – Cantina La Sele de Alajuelita — viernes, 17 de abril de 2026

En la Cantina La Sele de Alajuelita el humo de los cigarrillos bailaba con el olor a chicharrones y cerveza fría. Don Chalo limpiaba un vaso con un trapo que parecía haber visto la independencia de 1821.

Doble fin de semana largo, muchachos, el gobierno nos regala un viernes libre para que veamos cómo cambian de manos las llaves del país, dijo alguien desde la barra.

Don Pepito, El Chiquitico, cronista oficial del bar, levantó su Imperial como si fuera la banda presidencial.

El Chaves este es un genio del descanso. Un decreto y pum, los públicos se van de puente hasta el domingo. Imagínense, el 8 de mayo todo el mundo en el Estadio Nacional viendo el traspaso y después a la playa con la familia, como si la democracia fuera un partido de Saprissa contra la Liga.

Doña Mary pasó con una bandeja de casados de chorizo que olían a gloria eterna.

Ay, Pepito, no sea exagerado. Es solo un día para que la gente participe en la fiesta de la patria. Yo llevo cincuenta años sirviendo casados y nunca he visto que un asueto cure la resaca del lunes siguiente.

Don Roderico, con los ojos entrecerrados por el humo, soltó una carcajada que sonó a motor de taxi viejo.

Participar, dice. Yo participo desde aquí. Me quedo viendo el cambio de poderes por la tele mientras me como estos chicharrones. ¿Sabe qué es lo más democrático? Que los privados seguimos trabajando como burros para pagar los impuestos que financian ese asueto.

Don Filemón entró sudando, todavía con las llaves del taxi pirata en la mano.

¡Pura vida! Acabo de dejar a un cliente en San José que me contó que este asueto es histórico. El más grande de la historia, según el comunicado. Yo le dije que la historia más grande fue cuando llevé a doña Laura Chinchilla al aeropuerto y me dejó de propina un billete que parecía recién impreso.

El Chiquitico anotaba todo en una libreta mojada de cerveza.

Filemón, usted siempre con la misma historia. Pero cuente, ¿va a ir al Estadio Nacional el 8 de mayo o se queda en la cantina celebrando el doble fin de semana?

Filemón se sentó pesadamente.

Yo voy a ir, pero en taxi. Voy a cobrar triple por llevar gente al traspaso. Imagínese: “Señor, ¿quiere ver cómo se entrega la banda? Suba, que yo lo llevo más rápido que un decreto ejecutivo”. Y después regreso aquí para el puente largo. Cuatro días seguidos sin manejar, solo bebiendo y contando que una vez llevé a la presidenta.

Don Chalo soltó el trapo y miró al techo como buscando inspiración divina.

Lo que no entiendo es por qué no decretan asueto todos los viernes. Sería más democrático. El pueblo participando en la democracia desde la hamaca. Pero no, solo cuando cambian de presidente. Como si el resto del año el poder se quedara quieto en un cajón.

Doña Mary sirvió otra ronda sin que nadie pidiera.

Callen, que si siguen hablando así van a decretar asueto también para los dueños de cantinas. Y entonces ¿quién les sirve los casados?

Don Roderico levantó el vaso.

Por el asueto del 8 de mayo. Que sea largo, que sea doble y que termine en triple si el próximo gobierno también se pone generoso.

El Chiquitico cerró la libreta con gesto solemne.

Ya lo tengo todo anotado. Mañana lo publico como la crónica oficial de La Sele: “Costa Rica descansa para ver cómo descansa el poder”. Y el que no tenga asueto que venga aquí, que en esta cantina siempre hay puente largo… aunque sea de mentiras.

Desde una mesa del fondo un cliente desconocido gritó:

¡Y que no falten los casados de doña Mary, que esos sí que son traspaso de poderes de verdad: del plato a la boca!

Todos rieron. La cerveza siguió corriendo. Afuera, en Alajuelita, el viernes 17 de abril seguía su curso normal. Adentro, el doble fin de semana ya había empezado.