Por Franco Cerutti
### Crónicas del Bar La Sele: ¡Las Fiestas de Zapote Anuncian Toros, Conciertos y Seguridad… Como Si los Toros Necesitaran Vigilancia!
Por Don Pepito, “El Chiquitico”, Cronista Oficial del Bar La Sele, Alajuelita. (Donde las fiestas llegan antes que los tamales, pero duran menos que un guaro en mano de Roderico).
Era una mañana de esas en que el sol de Alajuelita parece un toro enfurecido queriendo cornear al cielo, y el Bar La Sele ya olía a casado recalentado y a promesas de fin de año. Don Chalo, el dueño, barría el piso con una escoba que parecía haber bailado más cumbias que él en su juventud, mientras gruñía: «¡Ya anunciaron las Fiestas de Zapote! Del 25 de diciembre al 4 de enero, con corridas de toros, conciertos y un énfasis en seguridad. ¡Seguridad! Como si los toros fueran a robar carteras en vez de cornear improvisados».
Doña Mary, que lleva cincuenta años sirviendo casados capaces de domar a un toro salvaje –o al menos de dejarlo con indigestión–, salió de la cocina con una bandeja humeante. «¡Seguridad, dice! En mis tiempos, la única seguridad era no comer el chile picante antes de entrar al redondel. Ahora ponen cámaras y anfiteatro para que los conciertos no molesten a los vecinos. ¡Vecinos! En Zapote los vecinos son los que más gritan cuando el toro gana».
Entra Don Roderico, con su sombrero más ladeado que un toro mareado, y se deja caer en su taburete como si ya lo hubiera corneado un astado invisible. «¡Chalo, una Imperial bien helada! Oí lo de Zapote: toros a la tica, donde nadie mata al toro pero el toro intenta matar a medio mundo. Y conciertos gratuitos en un anfiteatro nuevo. ¡Ja! Yo voy a ser improvisado este año. Me meto al ring con mi sombrero y le digo al toro: ‘¡Vení, mi amor, que te invito un casado de Doña Mary!'».
Don Chalo sirve la birra con una risa que suena a redondel lleno. «Roderico, vos como improvisado durás menos que un político honesto. Dicen que hay más seguridad: cámaras vigilando, caballerizas renovadas para que los toros estén cómodos. ¡Cómodos los toros! En mis tiempos, los toros venían enfurecidos porque les daban café de Alajuelita, no mimos».
Justo entonces irrumpe Don Filemón, el taxista pirata, frenando su taxi imaginario con un chirrido que solo él oye. «¡Buenas, banda! Yo llevé a Laura Chinchilla al aeropuerto justo después de unas fiestas de Zapote. Me dijo: ‘Filemón, acelere, que los toros me persiguen’. Y yo: ‘Señora, esos son los de Zapote, pero con seguridad nueva no la alcanzan’. Este año van del 25 al 4, con atracciones nuevas y énfasis en no molestar. ¡Yo voy a llevar a medio Alajuelita en mi taxi! Cobro extra por el miedo a los toros».
El bar se anima cuando entra Don Chepe, el vendedor de churros ambulante que cree que Zapote es un invento suyo. «¡Pura vida! Anunciaron programación: corridas todos los días, conciertos para bailar hasta que el toro te baile a vos, y zonas familiares. Yo voy a vender churros en el redondel. Si el toro me corre, le echo azúcar glas y lo convierto en postre».
Doña Mary reparte casados con extra de plátano maduro. «Coman, que en Zapote la comida es cara y el toro gratis si te metés. Pero con seguridad, ahora los improvisados salen con escolta policial. ¡Imagínense! El toro corneando y un poli gritando: ‘¡Alto, en nombre de la ley… y del anfiteatro!'».
Don Pepito, yo mismo, el Chiquitico, garabateo en mi libreta empapada de birra derramada. «Señores, esto es épico. Zapote anuncia fiestas con toros que no matan pero asustan, conciertos que no molestan pero enloquecen, y seguridad para que nadie se queje… excepto los corneados. Don Roderico ya planea su entrada triunfal, Filemón cobra pasaje doble por el susto, y Doña Mary sueña con un casado especial: ‘Casado Torero’, con cuernos de yuca».
Don Roderico levanta su guaro: «¡Salud por Zapote! Que los toros sean bravos, los conciertos ruidosos aunque digan que no, y la seguridad… bueno, que vigile a los ladrones de churros».
Y así, en el Bar La Sele, las fiestas de Zapote ya empezaron. Allá en el redondel será del 25 al 4, pero aquí duran todo el año. ¡Mae, qué vida!
(Fin de la crónica. Mañana: ¿Los toros votarán en 2026? No se lo pierdan, o sí, que igual cornean).

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