Por Franco Cerutti

### Laura Fernández invita a encerrona a los 57 diputados y anuncia que podría convocar un “par de referéndums” – Cantina La Sele de Alajuelita – martes, 19 de mayo de 2026.

¡Oigan, oigan, paren el partido que esto es más grave que un penalti inventado! irrumpió Don Pepito, El Chiquitico, agitando el diario como si fuera la camiseta de la Sele en el Mundial del 90. Laura Fernández les manda una encerrona a los 57 diputados el 29 de mayo, dice que, para resolver la inseguridad de una vez, y si no se portan bien va y convoca un par de referéndums. ¡Un par, como si fueran dos cervezas Imperial!

Don Chalo soltó la espumadera detrás de la barra y se rascó la calva.

— Encerrona, ¿eh? Como cuando encerré a Doña Mary en la cocina para que no me quemara los casados otra vez. ¿Y los diputados qué? ¿Les van a poner colchones inflables en el plenario o los dejan dormir parados como flamencos?

Doña Mary pasó con una bandeja que olía a arroz y frijoles desde hace cincuenta años y soltó sin mirar a nadie.

— Referéndum deberían hacer para decidir si el casado lleva más cebolla que carne o si el huevo frito va arriba o abajo. Eso sí es tema de Estado. Yo les sirvo a los 57 y al otro día votan lo que yo quiera, palabra de Mary.

Don Roderico, con la boca llena de chicharrón, levantó un dedo como si pidiera la palabra en la ONU.

— Yo voto porque encierren a los diputados hasta que bajen el precio de la cerveza. Imagínense: 57 tipos sudando, sin aire acondicionado, y Laura Fernández afuera con el micrófono: “¿Aprueban la ley o les mando otra encerrona con pupusas de Doña Mary?”.

Don Filemón entró empujando la puerta con el hombro, todavía con el taxímetro pirata corriendo en la cabeza.

— Yo que llevé a Laura Chinchilla al aeropuerto una vez, les digo que estas encerronas son cosa fina. La Chinchilla me dijo: “Filemón, acelere que tengo un referéndum con el destino”. Y ahora esta Laura Fernández hace lo mismo, pero con 57 tipos que ni saben dónde queda Alajuelita. ¡Si los encierran aquí les cobro el pasaje doble!

Don Pepito se subió a una silla como cronista oficial que era.

— Pero oigan, ¿y si el primer referéndum es para decidir si la Sele juega con tres delanteros o con dos y un taxista pirata? Y el segundo para ver si el dólar sigue bajando o sube como el precio del gas. ¡Eso sí que es seguridad nacional!

Don Chalo sirvió otra ronda sin preguntar.

— Yo propongo un referéndum para que los diputados prueben mis burritas de Doña Mary antes de votar. Si sobreviven, aprueban la ley. Si no, que se queden encerrados hasta que les salga humo por las orejas.

Doña Mary se rio con esa risa que suena a sartén caliente.

— Encerrona de verdad es la que yo les hago a los clientes: les sirvo casado, les cobro y les pregunto si quieren otro. Ningún diputado aguanta dos rondas.

Don Roderico eructó y sentenció como si fuera el presidente de la Asamblea.

— Total, que los encierren. Total, que hagan referéndum. Total, que mientras tanto aquí en La Sele seguimos con la única encerrona que importa: la de la vida, la de la cerveza y la de los casados que nunca se acaban.

Don Filemón levantó su vaso.

— ¡Por Laura Fernández y por el par de referéndums! Y si necesitan chofer para llevar a los diputados después, yo estoy disponible. Precio de amigo, como cuando llevé a la Chinchilla.

Y la Cantina La Sele siguió girando, entre risas y humo, porque en Alajuelita las noticias grandes siempre terminan en casado y en otra cerveza.