Por Franco Cerutti

### Pilar Cisneros aparece en vallas de candidatos a diputados del PPSO pese a que dijo no conocer al 80% — Cantina La Sele, Alajuelita — sábado 3 de enero de 2026

El ventilador de La Sele gira hoy más lento que el recuerdo de una promesa electoral. Hay olor a fritanga y a contradicción fresca. Don Chalo pasa el trapo por el mostrador como quien borra huellas de un delito menor.

—Mire no más, don Pepito: Pilar Cisneros en vallas gigantes con los candidatos del PPSO, y la llaman “diputada de honor”. ¡Como si el honor se pegara con cinta adhesiva!

—Diputada de honor… Eso suena a título de novela de vaqueros. “La Diputada de Honor y los 80 desconocidos”. Porque ella misma dijo que al 80% de esos candidatos ni los conoce. ¿Cómo va a ser de honor si no sabe ni cómo se llaman?

Doña Mary sale de la cocina con un plato de chifrijos que parece más grande que la lista de diputados del partido.

—Ay, muchachos, si yo dijera que no conozco al 80% de los clientes que vienen aquí, igual me ponen en el letrero: “Mary, mesera de honor”. Y el honor sería no quemar el arroz. Pero Pilar sale en vallas por todo el país: Alajuela, Guanacaste, Limón… como si fuera la Virgen de los Desconocidos.

Don Roderico, con la Imperial a medio camino, levanta la ceja como experto en publicidad.

—Ella dijo: “No los conozco, no sé si son buenos o malos”. Y ahora aparece al lado de ellos como si fueran familia. Eso es como yo diciendo que no conozco al 80% de las cervezas que me tomo y luego salir en la etiqueta de la Imperial con cara de “cliente de honor”.

Don Filemón entra con el motor todavía encendido en la cabeza y el cuento ya armado.

—Una vez llevé a Laura Chinchilla al aeropuerto y me dijo: “Filemón, en política hay que conocer a la gente”. Yo le contesté: “Doña Laura, yo conozco carreteras, no personas… y a veces ni eso”. Ahora Pilar conoce vallas, pero no candidatos. ¿Será que la foto es más barata que el saludo?

—Filemón, vos siempre con la misma carrera —interrumpe don Pepito mientras apunta en la libreta—. Pero mirá: el partido la pone de “diputada de honor” y ella ni milita ahí. Es como ponerle a uno el título de “bebedor de honor” en La Sele sin que uno haya pagado la cuenta.

Doña Mary deja caer otro plato con estrépito de sentencia popular.

—Honor… Si el honor fuera transferible, ya yo sería presidenta de honor de la cocina. Pilar dice que no hace campaña con el PPSO, solo con la candidata presidencial. Pero sale en las vallas como si fuera la mascota oficial. ¿Y si la próxima vez la ponen como “desconocida de honor”?

Don Roderico eructa con filosofía.

—Esto es política tica pura: uno dice “no los conozco”, y el partido responde “tranquila, te ponemos en la foto igual”. Es como invitar a alguien a la fiesta diciendo “no sé quién eres”, pero igual le ponen el nombre en la torta.

Don Chalo sirve otra ronda sin preguntar, porque en La Sele las contradicciones se riegan solas.

—El TSE ya tiene denuncia por publicidad engañosa. Dicen que “diputada de honor” no existe. Claro, como si en política existiera algo que no sea inventado. Yo propongo un cargo nuevo: “Cliente de honor que no paga”. Y me ponen en valla afuera de la cantina.

Don Pepito cierra la libreta con aire de quien ya vio el final del partido.

—Señores, Pilar no conoce al 80%, pero el 100% la ve en las vallas. Eso sí es democracia: que la foto te conozca a vos aunque vos no conozcas a nadie. Y que vote el que pueda pagar la propaganda… o al menos la Imperial.

La risa retumba, el ventilador acelera un poco y afuera, en algún cartel invisible, Pilar sigue sonriendo a desconocidos con título de honor.