Por Franco Cerutti
### Oposición prepara estrategia para contrarrestar mayoría de Pueblo Soberano en Asamblea Legislativa – Cantina La Sele de Alajuelita – Domingo, 8 febrero 2026
En la Cantina La Sele, el humo de los cigarrillos baila con el aroma de los casados que Doña Mary sirve desde hace medio siglo, como si cada plato fuera un decreto presidencial. El ventilador del techo gira perezoso, como un diputado en sesión plenaria, y las botellas detrás de la barra brillan bajo la luz amarilla. Don Chalo limpia un vaso con un trapo que ha visto mejores días, mientras Don Pepito, El Chiquitico, garabatea en su libreta como si estuviera redactando la Constitución.
—Mira vos, estos de la oposición andan armando un plan para frenar a los del Pueblo Soberano en la Asamblea. Dicen que van a hacer alianzas, diálogos y hasta usar el reglamento como si fuera una catapulta medieval.
Don Roderico suelta una carcajada que hace tintinear los vasos, inclinándose sobre su cerveza como un conspirador en una novela barata.
—Alianzas, decís. Eso es como juntar gatos con perros en una misma bolsa. El PLN con el FA, el PUSC con el CAC. Imaginate, van a terminar discutiendo si el café se toma con azúcar o con ideología.
Doña Mary deja un plato humeante frente a Don Filemón, que ajusta su gorra de taxista como si estuviera al volante de un debate parlamentario.
—Y yo que llevé a Laura Chinchilla al aeropuerto una vez, te digo que estos políticos son como mis carreras: prometen llegar rápido y terminan en un atasco de promesas. ¿Estrategia? Ja, van a contrarrestar la mayoría como yo esquivo los retenes, zigzagueando hasta chocar con la realidad.
El Chiquitico levanta la vista de su libreta, ajustándose las gafas que parecen prestadas de un búho miope.
—Aquí lo anoto: «Oposición prepara muralla invisible contra avalancha soberana». Van a usar reglamentos, decís. Eso es como pelear con un tenedor contra un tanque. ¿Y si en vez de alianzas hacen un torneo de futbolín en el plenario? El que gane dicta las leyes.
Un tipo fornido en la esquina, con bigote de general retirado, interviene con voz de trueno, apurando su guaro.
—Diálogo, claro. Dialogarán hasta que les salgan ampollas en la lengua. «Señor diputado, propongo que votemos por no votar». Y los del Pueblo Soberano, con su mayoría, sentados como reyes en un trono de votos, riéndose mientras firman decretos con plumas de oro prestadas del BCR.
Don Chalo asiente desde atrás de la barra, sirviendo otro rondín como si fuera subsidio estatal.
—Estos van a frenar iniciativas peligrosas, dicen. ¿Peligrosas? Como si cambiar la República fuera peor que mi sopa de mondongo un lunes. Doña Mary, serví otro casado, que con tanta política se me abre el apetito por lo absurdo.
Ella, con su delantal eterno, deja el plato y cruza los brazos, mirando al grupo como una maestra a sus alumnos traviesos.
—Y mientras tanto, el país sigue rodando como una pelota pinchada. Alianzas aquí, reglamentos allá. Mejor que se junten todos en esta cantina y resuelvan con un dominó. El que pierda paga la cuenta nacional.
Don Filemón eructa con aprobación, golpeando la mesa.
—Exacto. Yo los llevo en mi taxi pirata al plenario, gratis si me dejan contar cómo salvé a Chinchilla de un volcán imaginario. ¿Estrategia? Eso es para ajedrecistas, no para estos que juegan damas con fichas rotas.
El Chiquitico cierra su libreta con un golpe teatral, como cerrando un capítulo de historia alternativa.
—Listo, crónica terminada: «La oposición arma su circo contra el elefante soberano». Mañana sale en el boletín de la cantina, edición especial con manchas de café.
La risa general estalla, mezclándose con el tintineo de vasos, mientras afuera Alajuelita sigue su ritmo, ajena a las grandes estrategias que aquí se destilan en bromas y guaro.

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