Por Franco Cerutti

### Inflación en Costa Rica inicia el 2026 en -2,53% – Cantina La Sele de Alajuelita – sábado, 7 de febrero de 2026.

En la Cantina La Sele, el ventilador zumbaba como una abeja borracha, y el olor a casados flotaba pesado, mientras Don Pepito, El Chiquitico, irrumpía agitando un periódico como si fuera una bandera de victoria contra el aburrimiento.

–¡Inflación negativa! ¡Menos dos coma cincuenta y tres por ciento! ¡Los precios bajan como si el dinero se multiplicara solo! –gritó, trepando a la barra con la agilidad de un mono con resaca.

Don Chalo, puliendo un vaso eterno, soltó una risa que retumbó en las paredes agrietadas.

–¿Negativa? Eso significa que el Banco Central nos paga por comprar, ¿no? Mañana voy y exijo que me devuelvan plata por el guaro que ya me bebí. ¡Inflación al revés, como caminar de espaldas uphill!

Doña Mary, repartiendo platos con la precisión de un reloj suizo que marca la hora del almuerzo, chasqueó la lengua y dejó caer un cucharón que sonó como un gong.

–Cincuenta años sirviendo casados, y ahora los precios caen como mangos maduros. ¿Qué sigue? ¿Que la electricidad sea gratis y las facturas vengan con regalos? Ay, Chalo, vas a quebrar si la gente empieza a pedir reembolsos por respirar.

Don Roderico, hundido en su silla con un cigarrillo colgando como una promesa incumplida, levantó la vista del vaso vacío.

–Yo digo que es brujería. La inflación negativa es como un fantasma que te roba al revés: te deja más plata en el bolsillo. ¿Y si mañana los salarios suben porque sí, y terminamos ricos sin trabajar? ¡Sería el fin del mundo, todos holgazaneando!

Don Filemón, aparcado en la esquina con su taxi imaginario, intervino guiñando un ojo, recordando aquella vez que llevó a Laura Chinchilla al aeropuerto en un viaje que duró eternidades.

–Yo llevé a Chinchilla, y ella me dijo: «Filemón, la economía es como un taxi, a veces acelera, a veces frena en seco». Ahora con esta inflación negativa, mi carro va a valer más mañana que hoy. ¡Voy a venderlo y comprarlo de nuevo, ganando en el proceso!

Un tipo nuevo, un electricista con manos como mazos que acababa de entrar huyendo del frío, se unió a la algarabía, sorbiendo un café que humeaba sospechosamente.

–¿Bajadas en electricidad? ¡Mi factura va a ser negativa! El RECOPE me deberá plata por las luces que no encendí. Imaginen: cobrando por no gastar. ¡Seré millonario apagando interruptores!

Don Pepito, aún en la barra, agitó el periódico como un director de orquesta loca.

–¡El Banco Central es un mago! Saca conejos de sombreros vacíos. -2,53% significa que el colón se infla como un globo, pero al revés. ¡Pronto pagaremos con aire y recibiremos cambio en oro!

Doña Mary, rodando los ojos mientras servía otro casado, murmuró con una sonrisa torcida.

–Todos soñando con riquezas, y yo aquí casando a la gente con la realidad. Si los precios bajan más, terminarán regalando la cerveza, y Chalo se convertirá en santo patrono de los bebedores pobres.

Don Chalo, llenando vasos como si regara un jardín de sed, concluyó con un brindis improvisado.

–¡Por la inflación negativa! Que nos haga ricos de la nada, como un lotería que gana sola. ¡Salud, y que los precios sigan cayendo hasta el subsuelo!