Por Franco Cerutti

### Diputados fustigan al oficialismo tras despido de Izquierdo en el AyA: “No nos van a callar” – Cantina La Sele de Alajuelita – miércoles, 11 de febrero de 2026

En la Cantina La Sele, el humo de los cigarrillos baila con el vapor de los casados que Doña Mary sirve desde hace medio siglo, y el aire huele a café quemado y a chismes frescos. Don Chalo, detrás de la barra, limpia un vaso con un trapo que parece haber visto más guerras que él, mientras Don Pepito, El Chiquitico, cronista oficial, garabatea en su libreta como si estuviera escribiendo la Biblia de Alajuelita.

¡Ay, carajo, este gobierno nos quiere tapar la boca con un tubo de AyA!

Don Roderico, con su sombrero ladeado, golpea la mesa y el salero salta como un sapo asustado.

¿Tapar la boca? Si el AyA ni siquiera puede tapar las fugas de agua, ¿cómo van a callar a un diputado? Ese Izquierdo era el que arreglaba los acueductos, y ahora lo despiden como si fuera un chorro de agua sucia.

Doña Mary deja un plato humeante frente a Don Filemón, que está contando por enésima vez cómo llevó a Laura Chinchilla al aeropuerto en su taxi pirata, pero hoy nadie le presta atención.

Yo digo que es una conspiración de las tuberías. Las cañerías del gobierno están oxidadas, y cuando alguien las sacude, ¡zas!, lo botan como a un grifo roto.

Don Pepito levanta la vista de su libreta, ajusta sus gafas que parecen fondos de botella, y suelta una risita que suena como un grifo goteando.

Conspiración, dice. Yo creo que el oficialismo le tiene miedo a los diputados porque hablan más que el agua corre. “No nos van a callar”, gritan, pero si les cierran el chorro del salario, verán cómo cantan ópera en silencio.

Entra Don Tito, el fontanero del barrio que jura haber reparado el baño de la Casa Presidencial, aunque todos saben que solo arregla inodoros en cantinas.

¡Fontanería política! Ese despido es como cambiar un tubo de plomo por uno de plástico chino que se rompe al primer uso. El AyA ahora va a tener más filtraciones que secretos de estado.

Don Chalo, sirviendo otro guaro, interviene con su voz de trueno oxidado.

Filtraciones, filtraciones. Aquí en la cantina, la única filtración es la del techo cuando llueve, y nadie me despide por eso. Pero estos diputados, ay, se fustigan como si fueran látigos en un circo. ¿Oficialismo? Más bien oficial-ismo, como un ismo que no cura nada.

Don Filemón, masticando su casado, alza la voz entre bocados.

Yo llevé a Chinchilla al aeropuerto, y ella me dijo: “Filemón, en política, el que calla otorga un pasaje gratis”. Pero estos del PLN no callan ni aunque les cierren la válvula principal.

Risas estallan como burbujas en una soda. Doña Mary, con su delantal eterno, agrega mientras recoge platos.

Válvula principal, dice. Si el gobierno cierra válvulas, ¿qué pasa con el agua? Nos quedamos secos como el humor de un burócrata. Ese Izquierdo era bueno, reducía fugas, pero ahora lo fugan a él. ¡Qué mundo!

Don Roderico pide otra ronda, y el grupo se anima.

Mundo al revés. Imaginen si despiden al presidente por no saber abrir un grifo. “Señor presidente, usted no nos va a callar, pero el agua sí nos ahoga en deudas”.

Don Pepito anota furiosamente.

Esto va para la crónica: “En Alajuelita, los diputados gritan desde el desagüe, y el oficialismo responde con un sifón vacío”.

Entra la vecina Doña Lola, con su bolso lleno de chismes del mercado.

¿Sifón? Mejor un embudo para tragar mentiras. Yo oí que el despido fue porque Izquierdo encontró un tesoro en las tuberías, oro negro, petróleo en el agua potable.

¡Petróleo en el agua! Ahora sí, el AyA va a exportar gasolina con cloro.

Don Chalo ríe tanto que el vaso se le resbala.

Gasolina con cloro, perfecto para motores políticos que no arrancan. Pero shhh, no hablen alto, que nos callan con un decreto de sequía verbal.

El bar entero estalla en carcajadas, y el eco rebota como agua en una cañería rota, mientras Doña Mary sirve más casados, sabiendo que en la Cantina La Sele, los chismes fluyen eternos, como el agua que nunca falta, aunque a veces salga turbia.